Los “vertidos biológicos”, que incluye la propagación de plagas en las rutas del comercio global son una gran amenaza a largo plazo, y a pesar de ser más graves que los vertidos de petróleo al océano, no generan la atención pública necesaria.

La Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) abordó el tema en el marco de un debate sobre los riesgos de plagas en los contenedores marítimos. Se puede citar como ejemplo el caso de un hongo exótico que acabó con miles de millones de castaños americanos a principios del siglo XX. Otro ejemplo actual es el caso del barrenador esmeralda del fresno, que representa una amenaza similar para un árbol valioso que se utiliza en la fabricación de mangos de herramientas, guitarras y muebles de oficina.

Pero quizás el mayor "vertido biológico" de todos los tiempos se produjo cuando un microorganismo eucariota, similar a un hongo y llamado phytophthora infestans -el nombre proviene del griego y significa "destructor de plantas"- zarpó del continente americano hacia Bélgica. A los pocos meses hizo escala en Irlanda y desencadenó una plaga en el cultivo de la patata que provocó una mortífera hambruna y una migración masiva de población entre los años 1845 y 1849. 

No son los únicos casos. Un pariente del sapo gigante -especie tóxica que prolifera en Australia-, desembarcó recientemente de un contenedor que transportaba mercancías a Madagascar, un paraíso de la biodiversidad. La capacidad de las hembras para poner hasta 40.000 huevos al año le convierten en una amenaza catastrófica para las aves y lémures locales, al tiempo que pone en peligro el hábitat de una gran cantidad de animales y plantas. En Roma, las autoridades municipales están intensificando su campaña anual contra el mosquito tigre, una especie invasora que llegó por barco a Albania en los años 70. El Aedes albopictus, conocido por sus agresivas picaduras, prolifera actualmente en Italia y el calentamiento global facilitará que colonice zonas de Europa septentrional. 

Se trata de especies invasoras llegan a nuevos hábitats por diversas vías, la principal es el transporte marítimo que en la actualidad se vale de contenedores. En el mundo se realizan millones de desplazamientos de contenedores marítimos al año. Tanto los componentes de acero de los contenedores como la mercancía pueden actuar como vectores.

Un análisis de más de 100.000 contenedores vacíos que llegaron a Nueva Zelanda en los últimos cinco años reveló que uno de cada diez estaba contaminado exteriormente, el doble de la tasa de contaminación interior.  Entre las plagas encontradas figuraron la oruga lagarta, el caracol gigante africano, las hormigas argentinas y el chinche apestoso marrón marmolado. Todas ellas amenazan los cultivos, reduciendo su productividad entre un 20% y un 40%, los bosques y los entornos urbanos.

Éste es el motivo por el cual los países del mundo se unieron hace más de seis decenios para aprobar la Convención Internacional de Protección Fitosanitaria (CIPF) con el objetivo de ayudar a detener la propagación de plagas y enfermedades de las plantas a través del comercio internacional trasfronterizo, y de proteger a agricultores, silvicultores, la biodiversidad, el medio ambiente y los consumidores.

El comercio es el vector, los contenedores el vehículo

Las especies invasoras llegan a nuevos hábitats por diversas vías, pero la principal es el transporte marítimo. Y hoy en día este tipo de transporte conlleva la utilización de contenedores. En todo el mundo, se realizan unos 527 millones de desplazamientos de contenedores marítimos cada año: China mueve por sí sola más de 133 millones de contenedores al año. No sólo la mercancía puede actuar como un vector para la propagación de especies exóticas capaces de causar estragos ecológicos y agrícolas, sino también los propios componentes de acero de los contenedores.

Por ejemplo, un análisis de 116.701 contenedores para el transporte marítimo vacíos que llegaron a Nueva Zelanda en los últimos cinco años reveló que uno de cada diez estaba contaminado exteriormente, el doble de la tasa de contaminación interior. Entre las plagas encontradas: la oruga lagarta, el caracol gigante africano, las hormigas argentinas y el chinche apestoso marrón marmolado. Todas ellas amenazan los cultivos, los bosques y los entornos urbanos. Por su parte, los residuos del suelo pueden contener semillas de plantas invasoras, nematodos y fitopatógenos.

Los registros de inspección en Estados Unidos, Australia, China y Nueva Zelanda indican que miles de organismos de una amplia variedad de taxones están siendo transportados involuntariamente en los contenedores marítimos.

Los chinches y la cadena de suministro

El daño causado va mucho más allá de problemas relacionados con la agricultura y la salud humana. Las especies invasoras pueden obstruir los cauces fluviales y detener las centrales eléctricas. Las invasiones biológicas causan daños por valor de un cinco por ciento de la actividad económica mundial anual, equivalente a un decenio de desastres naturales, según un estudio.

Hoy en día, en torno al 90 por ciento del comercio mundial se transporta por mar, con una amplia variedad de alternativas logísticas, dificultando así un acuerdo sobre un método común de inspección. El año pasado, unos 12 millones de contenedores entraron en los EEUU, utilizando al menos 77 puertos de entrada. 

Además, muchos cargamentos se transportan rápidamente desde los puertos para entrar a tiempo en las cadenas de suministro. Así es como el temido chinche apestoso marrón marmolado -que destruye velozmente frutas y cultivos de alto valor- comenzó su gira europea hace unos años en Zurich. Para los viajes largos, este insecto prefiere acomodarse en los recovecos y las grietas del acero de los contenedores, y una vez asentado en su destino, suele crear nichos de hibernación en el interior de las viviendas.

Nueva Zelanda -que depende en gran medida de las exportaciones agrícolas-, ha establecido un sistema vanguardista de bioseguridad e higiene de los contenedores en su intento de impedir la entrada de especies invasoras. Se basa en una alianza con la industria del transporte marítimo y en inspecciones en numerosos puertos del Pacífico, y ofrece el incentivo económico de un menor número de inspecciones a la llegada para quienes cumplan la normativa. Los índices de contaminación de los contenedores eran superiores al 50 por ciento antes de que se adoptara este sistema hace diez años.

Diseño de un plan de acción fitosanitario

El año pasado la Comisión de Medidas Fitosanitarias aprobó una recomendación animando a las organizaciones nacionales de protección fitosanitaria a reconocer y comunicar los riesgos asociados a los contenedores marítimos, y a contribuir a la aplicación de las secciones relacionadas del Código de prácticas para la arrumazón de las unidades de transporte de las Naciones Unidas (Código CTU, por sus siglas en inglés), una guía no reglamentaria para la industria.

Esto permitiría a las partes interesadas implementar un sistema para hacer frente a estas amenazas sin perjudicar a los engranajes del comercio, con grúas automatizadas capaces de cargar y descargar hoy en día contenedores en 20 segundos en un puerto de tamaño medio como el de Hamburgo, que mueve una cuarta parte del volumen del puerto de Shanghái.

Si bien se necesita más tiempo, parece que existe unanimidad sobre la trascendencia de los riesgos y la necesidad de tomar medidas. Por ahora, se está a la espera de acontecimientos, mientras las partes interesadas dan un margen de tiempo a las medidas iniciales voluntarias, a un uso más generalizado de mejores prácticas o a una aplicación más diligente de los procedimientos existentes: en función del éxito de estas medidas la Comisión se replanteará el posible desarrollo de una norma internacional en el futuro.

Fuente: ONU / FAO

Los bosques nos proporcionan numerosos servicios ecosistémicos vitales para el medio ambiente y el clima. Ayudan, por ejemplo, a regular el clima y a mantener las cuencas de los ríos, proporcionándonos agua limpia. Ayudan a limpiar el aire que respiramos. El crecimiento de las reservas forestales ayuda con frecuencia a capturar grandes cantidades de dióxido de carbono de la atmósfera. También contribuyen a preservar y a proteger la biodiversidad, ya que muchas especies viven y dependen de los bosques. Son además un importante recurso económico, no solo para la producción de madera sino también de otros recursos utilizados en la medicina y otros productos. Los bosques desempeñan también importantes funciones relacionadas con el ocio y el bienestar humano.

En Europa, la superficie total cubierta por bosques está aumentando en la actualidad, debido sobre todo a las políticas de repoblación forestal y a la conversión de terrenos agrícolas abandonados en bosques. Los bosques cubren más del 40 % de la superficie total de los 33 países miembros y los seis países que cooperan con la Agencia Europea del Medio Ambiente.

No obstante, la salud de los bosques es una cuestión global y la masa forestal total de la Tierra está descendiendo. Y los europeos contribuimos a la deforestación a escala mundial: importamos productos agrícolas y madereros, que son las principales causas de la deforestación mundial que afecta principalmente a los bosques boreales o tropicales.

La superficie total cubierta por bosques no es el único indicador que se debería tener en cuenta.

Retos

Los retos de los bosques europeos son numerosos, como la pérdida de hábitats y los importantes riesgos que representan las especies invasoras, la contaminación y el cambio climático. El creciente uso que de los bosques hacemos los seres humanos para diferentes actividades, como la construcción de redes de transporte o la expansión urbana, también implican una gran presión. La fragmentación, es decir, grandes bosques que acaban divididos en numerosos terrenos pequeños situados entre terrenos agrícolas o urbanizados, afecta claramente a los bosques y a las especies que dependen de ellos.

¿Por qué es tan importante mantener y proteger nuestros bosques?

Históricamente, los bosques son el hábitat natural en muchas partes de Europa y nos han proporcionado servicios esenciales para nuestro medio ambiente y bienestar. Son muy ricos en términos de biodiversidad y resultan esenciales en nuestro esfuerzo por mantener los hábitats naturales en Europa.

En los últimos años hemos asistido a un incremento de la sensibilización de su importancia en diferentes debates políticos, especialmente ahora, con el acuerdo de la COP 21 celebrada en París, en la que se abordó el tema de los bosques en las negociaciones internacionales relacionadas con el clima. En relación con la captura de carbono y la mitigación del cambio climático, los bosques son quizás el único instrumento natural que podemos gestionar. Podemos plantarlos y cortarlos. No tenemos este control con los océanos, por ejemplo.

¿En qué medida el cambio climático amenaza nuestros bosques?

Sabemos que se verán afectados, pero no sabemos exactamente cómo ni en qué medida. El cambio climático puede tener efectos tanto positivos como negativos. Con un clima más cálido, es probable que aumente el crecimiento de los árboles, lo que podría tener un resultado positivo en términos de producción maderera. También puede afectar al límite de la vegetación arbórea, que puede desplazarse más con la altitud y hacia el norte. Al mismo tiempo, los bosques pueden enfrentarse a más amenazas, en términos de patógenos, enfermedades, pestes y más especies invasivas.

Los cambios en las condiciones climáticas pueden provocar que los bosques se hagan más vulnerables en medio de un clima más extremo. Los cambios en los regímenes de lluvias (más húmedos o más secos) podrían provocar que las especies arbóreas actuales sean sustituidas por otras con más capacidad para sobrevivir y crecer en la nueva situación climática.

Si bien la mayor parte de los incendios que se producen en Europa son provocados por el ser humano, las sequías extremas y el clima seco pueden incrementar el riesgo de que se produzcan incendios en los bosques, especialmente en el sur de Europa. Y estos incendios pueden tener consecuencias devastadoras para los ecosistemas forestales.


En 1994, la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió que el Día Internacional de los Pueblos Indígenas debía celebrarse el 9 de agosto, para conmemorar el día de la primera sesión, en 1982, del Grupo de Trabajo sobre Pueblos Indígenas de la Subcomisión de Promoción y Protección de los Derechos Humanos. El 9 de agosto de cada año se celebra el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, con eventos especiales en todo el mundo y en particular, en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York.


Derecho de los pueblos indígenas a la educación

Este año, el Día Internacional de los Pueblos Indígenas está dedicado al derecho a la educación.

El derecho de los pueblos indígenas a la educación está protegido por la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, que en su artículo 14 dispone que «Los pueblos indígenas tienen derecho a establecer y controlar sus sistemas e instituciones docentes que impartan educación en sus propios idiomas, en consonancia con sus métodos culturales de enseñanza y aprendizaje».

El derecho de los pueblos indígenas a la educación también está protegido por otros instrumentos internacionales de derechos humanos, como la Declaración Universal de Derechos Humanos.

El Objetivo 4 de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible insta a asegurar el acceso igualitario a todos los niveles de la enseñanza y la formación profesional para las personas vulnerables, incluidas las personas con discapacidad, los pueblos indígenas y los niños en situaciones de vulnerabilidad.

A pesar de lo dispuesto en estos instrumentos, la mayoría de los pueblos indígenas no pueden ejercer plenamente el derecho a la educación, y existen graves disparidades en materia de educación entre los pueblos indígenas y la población en general.

Muchas regiones del mundo carecen de datos desglosados que podrían revelar la situación exacta de discriminación y marginación de los pueblos indígenas. Sin embargo, cuando sí hay datos, estos reflejan la existencia de graves y persistentes disparidades entre las poblaciones indígena y no indígena en términos de acceso a la educación, permanencia y logros académicos, en todas las regiones del mundo.

El sector de la educación es un ámbito especial que no solo refleja y condensa los abusos, la discriminación y la marginación que tradicionalmente han sufrido los pueblos indígenas, sino también su constante lucha por la igualdad y el respeto de sus derechos como pueblos y como personas.

Una lucha constante

Se calcula que en el mundo hay 370 millones de indígenas, que viven en 90 países. Aunque representan menos del 5% de la población mundial, los pueblos indígenas constituyen el 15% de los más pobres. Hablan una abrumadora mayoría de los 7.000 idiomas que, según las estimaciones, se utilizan en el mundo, y representan 5.000 culturas diferentes. 

Como pueblos con identidad propia, los pueblos indígenas han desarrollado sus propios sistemas de conocimiento, valores, instituciones, prácticas y economías, a menudo sobre la base de la gestión sostenible de los recursos naturales. Asimismo, los pueblos indígenas tienen sus propios métodos culturales de transmisión de conocimientos.

Cuando los Estados y los cultos religiosos establecieron la educación académica para los pueblos indígenas, con frecuencia ignoraron o rechazaron las culturas, los idiomas y las prácticas indígenas. 

El sector de la educación es un ámbito especial que no solo refleja y condensa los abusos, la discriminación y la marginación que tradicionalmente han sufrido los pueblos indígenas, sino también su constante lucha por la igualdad y el respeto de sus derechos como pueblos y como personas.

Entre los obstáculos que encuentran los estudiantes indígenas en el ámbito de la educación cabe señalar la estigmatización de la identidad indígena y la baja autoestima de los alumnos indígenas; las actitudes discriminatorias y racistas en el entorno escolar, así como en los libros de texto y el material docente y entre los alumnos y maestros no indígenas; las barreras lingüísticas entre los alumnos indígenas y los maestros; la insuficiencia de recursos y la baja prioridad que se da a la educación de los pueblos indígenas, que se manifiesta en la escasa formación de los docentes, así como en la falta de libros de texto y recursos.

Muchas regiones del mundo carecen de datos desglosados que podrían revelar la situación exacta de discriminación y marginación de los pueblos indígenas. Sin embargo, cuando sí hay datos, estos reflejan la existencia de graves y persistentes disparidades entre las poblaciones indígena y no indígena en términos de acceso a la educación, permanencia y logros académicos, en todas las regiones del mundo. 

Datos y cifras

En Nunavut, el territorio más septentrional del Canadá, el porcentaje de graduación de los inuit en la escuela secundaria está muy por debajo de la media, y solo el 40% de todos los niños indígenas en edad escolar asisten a la escuela a tiempo completo.

En Australia, la participación de los adolescentes indígenas de 15 a 19 años en la enseñanza superior ascendía al 60% en 2013, muy por debajo del 80% de participación de todos los australianos en el mismo grupo de edad.

En la región de América Latina y el Caribe, por término medio, el 85% de los niños indígenas asisten a la escuela secundaria, pero solo el 40% completa ese nivel educativo.



Recomendaciones

Es preciso realizar esfuerzos para garantizar el acceso de los pueblos indígenas a una educación cultural y lingüísticamente adecuada, que no tenga por objeto o resultado una asimilación no deseada. 

Se recomienda que los niños, jóvenes y adultos indígenas reciban formación en su lengua materna. Cuando la lengua indígena no sea la materna (es decir, cuando la lengua no se transmita), en el sistema educativo deberían incluirse programas de revitalización lingüística. 

El nivel educativo de las mujeres y las niñas indígenas suele ser inferior al de otros segmentos de la población. Debe darse especial prioridad a velar por que las mujeres y las niñas indígenas tengan acceso a la educación y se beneficien de ella.

Los programas educativos de segunda oportunidad, formación profesional y alfabetización de adultos son un elemento importante de la educación inclusiva, y benefician de forma diversa y duradera a los pueblos indígenas.

Los pueblos indígenas y la Agenda 2030

Los cerca de 370 millones de personas que viven en el mundo y pertenecen a pueblos indígenas ocupan un lugar central en la Agenda 2030, en la que los Estados prometieron que nadie se quedaría atrás. Los pueblos indígenas constituyen el 5% de la población mundial, pero representan el 15% de las personas más pobres del planeta y van a la zaga en prácticamente todos los indicadores sociales y económicos. 

Los pueblos indígenas participaron desde el principio en el proceso mundial de consultas sobre la Agenda 2030 y, gracias a su labor de movilización, el marco resultante hace referencia explícita a las cuestiones que les preocupan en materia de desarrollo y se fundamenta en los principios de la universalidad, los derechos humanos, la igualdad y la sostenibilidad ambiental, que son, todo ellos, prioridades básicas para los pueblos indígenas.

Riesgos para los pueblos indígenas 

A pesar de estos avances, los Objetivos de Desarrollo Sostenible también entrañan riesgos para los pueblos indígenas. Estos últimos han expresado su decepción por que, en general, en la Agenda 2030 no se haga referencia a los siguientes aspectos: 

• Los derechos colectivos sobre la tierra, así como en materia de salud, educación, cultura y formas de vida; 

• El concepto de la libre determinación que se consagra en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas; 

• Un planteamiento holístico del desarrollo que no esté demasiado centrado en el crecimiento del PIB, la industrialización y el aumento de la producción; 

• El principio del consentimiento libre, previo e informado, que es un elemento básico para la libre determinación; 

• La sensibilidad cultural en varios objetivos, como como los de la salud y la educación, por ejemplo, promoviendo la educación en la lengua materna indígena.

Mensaje de Ban Ki-moon en Día de los Pueblos Indígenas

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, aprobada el año pasado por los dirigentes mundiales, se sustenta en el principio de no dejar a nadie atrás en el camino hacia un mundo de paz, dignidad, oportunidades y prosperidad. Entre los más vulnerables a quedarse atrás están los pueblos indígenas.

Estos pueblos, que se enfrentan a muy diversos problemas, como la discriminación sistemática, la negación de sus derechos a la tierra y a los territorios y un acceso insuficiente a servicios esenciales, sufren sistemáticamente la estigmatización de su identidad cultural y la falta de respeto y de reconocimiento a su patrimonio y sus valores, en particular en los libros de texto y otros materiales educativos. Su marginación a menudo se ve agravada por las barreras lingüísticas, ya que la enseñanza se imparte principalmente en el idioma nacional, y la instrucción en los idiomas indígenas y su reconocimiento son escasos o nulos.

Esto tiene consecuencias graves. Los jóvenes indígenas de todo el mundo terminan la enseñanza secundaria a un ritmo mucho más lento que el promedio nacional. En algunos países, menos del 40% de los niños indígenas asisten a la escuela a tiempo completo, y en muchos otros, pocos de ellos terminan la enseñanza secundaria. Esto es inaceptable. No alcanzaremos los Objetivos de Desarrollo Sostenible si no abordamos las necesidades educativas de los pueblos indígenas.

En las últimas décadas, el mundo ha avanzado considerablemente en la promoción de los derechos de los pueblos indígenas. Las Naciones Unidas cuentan ahora con tres mecanismos específicos para promover su causa: el Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas, el Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas y el Mecanismo de Expertos sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, además de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, aprobada por la Asamblea General el 13 de septiembre de 2007, que es el punto de referencia definitivo para el reconocimiento, la promoción y la protección de los derechos de los pueblos indígenas.

En septiembre de 2014, la primera Conferencia Mundial sobre los Pueblos Indígenas aprobó un documento final orientado a la acción para cumplir los objetivos de la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. Como consecuencia directa de ello, ahora contamos con un Plan de Acción para Todo el Sistema de las Naciones Unidas orientado a promover la sensibilización y las actividades para apoyar la aplicación de la Declaración de las Naciones Unidas, en particular en el plano nacional.En este Día Internacional de los Pueblos Indígenas del Mundo, hago un llamamiento a todos los Gobiernos a que aprovechen la orientación que brinda este marco internacional para mejorar el acceso a la educación para los pueblos indígenas y a que reflejen las experiencias y la cultura de esos pueblos en los lugares de aprendizaje. Comprometámonos a garantizar que los pueblos indígenas no se queden atrás en nuestros esfuerzos por cumplir la visión de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.



Una adecuada comprensión de los elementos que influyen en el bienestar de las personas es esencial para la puesta en marcha de políticas que mejoren nuestro día a día. El bienestar es multidimensional y cubre distintos aspectos de la vida que van del compromiso cívico a la vivienda, del ingreso familiar al balance vida‑trabajo, y de las competencias y habilidades a la salud y el medio ambiente. La evaluación exhaustiva de la calidad de vida requiere una amplia gama de medidas, centradas en el ser humano y su entorno, y capaces de reflejar las diversas experiencias de las personas. 

Contribuir a la comprensión de estos factores es el objetivo principal del informe ¿Cómo va la vida? de la OCDE. El estudio más reciente sobre el bienestar en 11 dimensiones de la vida, sugiere que los países de la OCDE siguen patrones diversos con respecto a sus puntos fuertes y débiles en términos del bienestar. Como es previsible, los países que se encuentran en el primer tercio de la OCDE en términos de producto interno bruto (PIB) per cápita tienden a tener buenos resultados de bienestar en general, particularmente en los indicadores de bienestar material, como ingresos de los hogares y remuneraciones. No obstante, independientemente de su nivel de PIB per cápita, los países de la OCDE pueden tener puntos considerablemente débiles en áreas como seguridad en el empleo, calidad del aire, asequibilidad de la vivienda y balance vida‑trabajo. Si bien durante mucho tiempo hemos sabido que en la vida hay más aspectos a tomar en cuenta que el PIB, en este informe se muestra en dónde hay margen incluso para que los países más ricos de la OCDE mejoren el bienestar de sus ciudadanos.

¿Está mejorando la vida?

En varios aspectos, el ciudadano promedio de la OCDE vive mejor ahora que en 2009, aunque los cambios en bienestar han sido mixtos, tanto entre países como entre indicadores. En la mayoría de los 2014 países de la OCDE, el ingreso familiar inició una lenta recuperación con respecto a los niveles alcanzados durante la crisis, pero los avances en otras áreas (como el desempleo de largo plazo, el horario de trabajo largo y la participación electoral) no han seguido el mismo patrón en muchos de los casos. Los países que experimentan las caídas más graves en el ingreso familiar desde 2009 (como Grecia, Portugal, Italia y España) continúan afectados en otras áreas, desde un alto desempleo y una menor remuneración, hasta menor asequibilidad de la vivienda. Si bien casi todos los países tuvieron algunas ganancias en las tasas de terminación de la educación media superior y en la esperanza de vida, desde 2009, estos resultados evolucionan en marcos de tiempo muy diferentes en relación con los resultados de bienestar material.



Desigualdades en el bienestar 


Los promedios nacionales muestran tan solo una parte del bienestar: diferentes grupos de la población pueden tener experiencias muy distintas en lo que se refiere al bienestar. Estas disparidades a menudo varían de un país a otro e implican mucho más que diferencias en el ingreso familiar. Las personas con un nivel educativo alto tienden a vivir más, pero los hombres (de 30 años) con educación superior pueden esperar vivir de 4 a 18 años más que sus vecinos con educación primaria, dependiendo del país. En varios países de la OCDE (Italia, Bélgica, Hungría, Australia, Luxemburgo y el Reino Unido), la tasa de desempleo de largo plazo entre los trabajadores jóvenes (de 15 a 24 años) es de por lo menos el doble de la tasa de aquellos en su edad más productiva. Además de tener niveles bajos de desigualdad de ingresos, los países nórdicos tienden a presentar diferencias mucho menores en los resultados de calidad de vida, lo cual incluye las diferencias relacionadas con el género y la edad. 


España tiene buenos resultados en algunas medidas de bienestar general del Índice para una Vida Mejor. España se sitúa por arriba del promedio en balance vida-trabajo, vivienda, estado de la salud, sentido de comunidad y seguridad personal, pero por debajo del promedio en ingresos y patrimonio, compromiso cívico, calidad medioambiental, educación y competencias, y empleo y remuneración.

Aunque el dinero no puede comprar la felicidad, es un medio importante para lograr estándares de vida más elevados. En España, el ingreso familiar disponible neto ajustado promedio per cápita es de 22.007 USD al año, cifra menor que el promedio de la OCDE de 29.016 USD al año. Hay una brecha considerable entre los más ricos y los más pobres; la población que ocupa el 20% superior de la escala de ingresos gana cerca de siete veces lo que percibe la población que ocupa el 20% inferior.

En términos de empleo, alrededor del 57% de las personas de 15 a 64 años de edad en España tienen un empleo remunerado, cifra menor que el promedio de la OCDE de 66%. Cerca del 62% de los hombres tienen un empleo remunerado, en comparación con el 52% de las mujeres. En España cerca del 6% de los empleados tienen un horario de trabajo muy largo, cifra menor que el promedio de la OCDE de 13%; y, entre ellos, el 8% de los hombres trabajan muchas horas en comparación con sólo el 3% de las mujeres.

Tener un buen nivel educativo y de competencias es un requisito importante para encontrar empleo. En España,el 57% de los adultos de 25 a 64 años han terminado la educación media superior, cifra mucho menor que el promedio de la OCDE de 76%. Esto se aplica más en el caso de las mujeres que de los hombres, ya que el 55% de ellos han terminado con éxito la educación media superior en comparación con el 58% de las mujeres. En lo que respecta a la calidad del sistema educativo, el estudiante promedio obtuvo un resultado de 490 puntos en lectura, matemáticas y ciencias en el Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés) de la OCDE. Esta calificación es más baja que la media de la OCDE de 497. En promedio en España, las niñas superaron a los niños por 1 punto, diferencia mucho menor que la brecha media de la OCDE de 8 puntos.

En el campo de la salud, en España la esperanza de vida al nacer es de 83 años, tres años más que el promedio de la OCDE de 80 años y una de las tasas más altas en la Organización. La esperanza de vida para las mujeres se sitúa en los 86 años, en comparación con 80 años para los hombres. El nivel de partículas atmosféricas PM2.5 —partículas contaminantes del aire lo suficientemente pequeñas como para penetrar en los pulmones y dañarlos— es de 11.6 microgramos por metro cúbico, cifra menor que el promedio de la OCDE de 14.05 microgramos por metro cúbico. España tiene una actuación por debajo del promedio de la OCDE en cuanto a la calidad del agua, pues el 71% de las personas dicen estar satisfechas con la calidad del agua, cifra menor que el promedio de la OCDE de 81%.

En lo que concierne al ámbito público, en España hay un fuerte sentido de comunidad y moderados niveles de compromiso cívico: el 96% de las personas creen conocer a alguien en quien pueden confiar cuando lo necesiten, cifra mayor que el promedio de la OCDE de 88% y una de las tasas más altas en la Organización.La participación electoral,una medida de la participación ciudadana en el proceso político, fue del 73% durante elecciones recientes, cifra mayor que el promedio de la OCDE de 68%. La condición social y económica puede afectar los niveles de voto; la participación electoral entre el 20% que ocupa el nivel superior de la escala de ingresos se estima en 81%, mientras que para el 20% que ocupa el nivel inferior se estima en 70%, diferencia ligeramente menor que la brecha promedio de la OCDE de 13 puntos porcentuales.

En general, los españoles están ligeramente menos satisfechos con su vida que el promedio de la OCDE. Al pedírseles que calificaran su satisfacción general ante la vida en una escala de 0 a 10, los españoles le otorgaron una calificación de 6.4, cifra menor que elpromedio de la OCDE de 6.5.

Medio Ambiente OCDE

La calidad del medio ambiente en que vivimos tiene un efecto directo en nuestra salud y bienestar. Un medio ambiente limpio es fuente de satisfacción, mejora el bienestar mental, permite a las personas recuperarse del estrés de la vida cotidiana y llevar a cabo actividades físicas. Por ejemplo, tener acceso a espacios verdes es esencial para la calidad de vida. Asimismo, nuestras economías dependen no sólo de trabajadores sanos y productivos, sino también de recursos naturales como el agua, la madera, la pesca, las plantas y los cultivos. Por consiguiente, proteger nuestro medio ambiente y recursos naturales sigue siendo una prioridad a largo plazo, tanto para nuestra generación como para las siguientes. Cada país de la OCDE tiene sus propias inquietudes en materia de medio ambiente, debido a diferencias en el consumo, la contaminación del aire y el agua, el clima, la industria y el comercio. Sin embargo, los países también necesitan cooperar y trabajar juntos, puesto que ciertos problemas medioambientales como el cambio climático y la destrucción de la capa de ozono no respetan las fronteras nacionales.

Contaminación del aire

La contaminación del aire en exteriores es un problema medioambiental importante que afecta directamente la calidad de vida de las personas. Pese a las intervenciones nacionales e internacionales y a las reducciones de las principales emisiones contaminantes, a nivel global los efectos de la contaminación urbana del aire en la salud continúan empeorando, y la contaminación del aire podría convertirse en 2050 en la principal causa medioambiental de mortalidad prematura. La contaminación del aire en los centros urbanos, a menudo provocada por el transporte y la quema a pequeña escala de madera o carbón, se relaciona con diversos problemas de salud, desde irritaciones oculares menores hasta síntomas respiratorios de mayor consideración a corto plazo, y trastornos respiratorios crónicos como asma, padecimientos cardiovasculares y cáncer de pulmón a largo plazo. Algunas de estas complicaciones requieren tratamiento hospitalario y pueden ser mortales. Los niños y los ancianos son particularmente vulnerables. 

Los niveles de partículas PM2.5 —partículas contaminantes del aire lo suficientemente pequeñas como para penetrar hasta la parte más profunda de los pulmones— se monitorizan en los países de la OCDE porque pueden dañar la salud humana y reducir la esperanza de vida. En varios países de la OCDE el porcentaje de la población expuesto a PM2.5 ha bajado. Sin embargo, en cerca de la mitad de los países, más del 90% de la población permanece expuesto a concentraciones por arriba del límite establecido por la Organización Mundial de la Salud de 10 microgramos por metro cúbico. En promedio, los países de la OCDE tienen concentraciones de PM2.5 que ascienden a 14.05 microgramos por metro cúbico. En la publicación OECD Environmental Outlook to 2050 se prevé que el número de muertes prematuras relacionadas con la exposición a partículas PM10 y PM2.5 aumentará de poco más de un millón en el mundo en el año 2000 a cerca de 3.5 millones en 2050.

Calidad del agua

Tener acceso a agua limpia es fundamental para el bienestar humano. Gestionar el agua para cubrir esa necesidad es un desafío importante y creciente en muchas regiones del mundo. Un gran número de personas sufre de escasez de agua y de una calidad insuficiente de la misma. A pesar de los avances significativos logrados en los países de la OCDE en cuanto a la reducción de la contaminación del agua desde fuentes fijas como plantas de tratamiento de aguas residuales industriales y municipales, la contaminación difusa causada por la agricultura y desagües urbanos sigue siendo un desafío y no siempre resulta fácil discernir las mejoras en la calidad del agua potable. En promedio, el 81% de los habitantes de los países de la OCDE dicen estar satisfechos con la calidad del agua.



El medio ambiente en España

Aspectos clave

En España, los niveles de partículas PM2.5 son de 11.6 microgramos por metro cúbico, cifra menor que el promedio de la OCDE de 14.05 microgramos por metro cúbico, pero mayor que el límite anual recomendado de 10 microgramos por metro cúbico establecido por la Organización Mundial de la Salud.

En España, el 71% de los habitantes dicen estar satisfechos con la calidad del agua, cifra menor que el promedio de la OCDE de 81%.


Mejores políticas para una vida mejor 2016. Promover vehículos más limpios

El informe destaca que España es el tercer mayor fabricante europeo de automóviles y el mayor fabricante de vehículos comerciales ligeros. En 2012, España puso en marcha el Programa de Incentivos al Vehículo Eficiente (PIVE), con el fin de reducir el impacto ambiental negativo del uso de vehículos en el país al modernizar las existencias de vehículos. El programa proporcionó un subsidio para remplazar los vehículos de pasajeros de más de 10 años de antigüedad y los vehículos comerciales ligeros de más de siete años de antigüedad por modelos de mayor eficiencia que utilizan menos combustible y generan menos emisiones de CO2. Para mediados de 2014, 2.885 fabricantes de automóviles estaban registrados como colaboradores. Tras los buenos resultados del programa, se decidió prorrogarlo por cuatro etapas adicionales.

Se espera que el PIVE arroje beneficios importantes en materia de reducción de contaminación, incluida la baja de emisiones de CO2. Se ha remplazado ya a cerca de 365.000 vehículos de pasajeros y vehículos comerciales ligeros. Según una evaluación inicial, el PIVE generará ahorros en combustibles cercanos a 127 millones de litros al año y reducirá alrededor de 262.000 toneladas de emisiones de CO2 al año. Un análisis de la OCDE y la ITF (Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte) de la eficacia de estos programas de remplazo destaca la necesidad de contar con incentivos focalizados y suficiente diferenciación, así como de controlar el tipo de vehículo sustituto elegido.


+ info: OCDE

Todos sabemos que el plástico oceánico es un problema importante, pero las informes recientes señalan a cinco países asiáticos como responsables de entre el 55 y el 60 por ciento del plástico que termina en el océano: China, Indonesia, Vietnam, Tailandia y Filipinas.

El plástico se encuentra de manera ubicua en el medio ambiente. Es ampliamente utilizado en muchos productos y tienen muchas formulaciones. La sencilla bolsa de plástico es un excelente ejemplo de la manera en que un objeto utilitario puede convertirse en un riesgo ambiental. Cada año se utilizan más de 500 mil millones de bolsas de plástico, pero muchas se desechan de manera inadecuada y terminan como basura marina. Los desechos de plástico constituyen uno de los componentes principales de la basura marina, los cuales se degradan en microcontaminantes, ensucian las playas en las zonas costeras e ingresan a las cadenas alimenticias, donde son consumidos por la fauna marina, como tortugas y aves marinas, debilitándolas o matándolas al afectar su digestión, respiración y reproducción, y también por el hombre.

Las cantidades abruman, a nivel global se estima que 8 millones de toneladas de plástico terminan en los océanos del mundo cada año, gran parte de esa basura oceánica termina en el Pacífico formando la denominada Isla de la Basura.

La solución es la gestión adecuada, evitando las fugas o descargas de estos materiales; sin embargo, las tasas de reciclaje de plásticos y su reúso varían enormemente, desde más del 80% en algunos países de la UE hasta solo un pequeño porcentaje en muchos países en vías de desarrollo.



Algunas propuestas didácticas

Se han puesto sobre el tapete numerosas soluciones sobre cómo limpiar este plástico, hasta ahora ninguna ha dado con la clave para frenar el flujo de plástico que termina en el océano cada año. Para que una verdadera limpieza se lleve a cabo, hay que detener el flujo en origen, así como limpiar la ingente cantidad de plástico acumulado, una tarea a todas luces hercúlea.

El descubrimiento de las fuentes de los plásticos es un paso importante en la prevención. El informe Frenando la corriente publicado por Ocean Conservancy ha dado un primer paso en este sentido, y ha trazado estrategias para detener este flujo.

Aunque el informe se describen muchas fuentes y causas de los desechos plásticos, el hallazgo más sorprendente es que los cinco países mencionados anteriormente son responsables de una gran parte del problema. Si bien históricamente estas naciones no han sido grandes consumidores de plástico en comparación con los países occidentales, el uso de plástico ha crecido constantemente a medida que se ha desarrollado su economía. Sin embargo la conciencia de la necesidad de reutilizar o reciclar plástico de forma adecuada, no ha venido de la mano con este desarrollo. Las infraestructuras necesarias no están creadas y los sistemas de recogida existentes no están funcionando correctamente.

Otro dato interesante, que no sorprendente, es que el plástico de bajo valor es más probable que se tire a la basura, y termine en el océano. Esto apunta a la utilidad de añadir una tasa a los productos de plástico, que se reintegraría, cuando el producto utilizado se entregue en un sistema de recogida. Los incentivos monetarios funcionan.

El informe sugiere una otras estrategias que podrían reducir la cantidad de plástico nuevo que entra en nuestros océanos cada año hasta en un 65 por ciento:

  • Asegurar que los sistemas de recogida y recilaje no tengan "fugas"; es decir, que sean fáciles de encontrar y utilizar (para disuadir el vertido ilegal de basura de plástico) y poner medidas para que accidentalmente no se produzcan vertidos en las vías fluviales cercanas. Los vertederos abiertos son ejemplos de sistemas de recogida potencialmente peligrosos por sus posibles fugas a medios fluviales o subterráneos.

  • Poner los sistemas de recogida de residuos en lugares adecuados para garantizar que los residuos de plástico se recoge y no se tiran.

  • Reciclaje residuos plásticos y upcycling, ya sea para su uso original o parecido, o transformando los residuos plásticos en otros subproductos más valiosos para aumentar los incentivos monetarios y avlor de mercado (Upcycling). Un ejemplo de esto último son los programas de conversión de plástico a combustible.

Si bien el informe es didáctico, está claro que el problema del plástico oceánico tiene solución si las inversiones, tanto nacionales como internacionales, se hacen para garantizar que estas y otras iniciativas necesarias se pongan en marcha en los países en desarrollo para proteger el medio ambiente marino.